Hace unos meses dije que me desvincularía de los cortos por una temporada. Estaba frustrado por varios motivos que no volveré a exponer aquí, pero el destino ha hecho una vez más de las suyas y me ha conducido de nuevo hasta el mismísimo infierno para salvar a unos cuantos pecadores. Es lo que pasa cuando no te queda otra opción.
En este proyecto llevo ya inmerso bastante tiempo, y es ahora cuando todo parece llegar a su fin, para bien o para mal, el caso es que casi consigo llevarme por delante una ya mítica frase de Billy Wilder: "Los cineastas no son alquimistas. No pueden convertir excrementos de gallina en chocolate." Bueno, pues yo estuve cerca.
Al principio tuve que trabajar con una idea que no me gustaba y que no era mía, conseguí hacerla cinematográficamente digerible, pero a veces dudaba sobre las posibilidades de la misma. Finalmente se dio luz verde al proyecto y me dijeron que si quería dirigirlo (aunque sé más bien poco de dirección hoy en día cualquier cretino puede dirigir), y acepté por las muchas cosas que se pueden aprender dirigiendo un rodaje, aunque estuviera expuesto a varias restricciones en cuanto a planos y trama. Algo que me ha jodido bastante al no poder hacer todo lo que quería. Así que... lo de director es a medias. De todas formas se adquiere experiencia aunque sea un corto pequeño, siempre aprendes algo, y eso era lo que quería. No creo que me dedique a dirigir en un futuro, lo mío es escribir guiones de cine y televisión, ésa es mi vocación, para ello me he formado y para ello trabajo. Dirigir cosas como ésta no está mal, y supongo que es provechoso dirigir cortos, pero sólo si son tuyos al cien por cien y no parcialmente.
Lo que puedo decir es que me he sentido y me siento responsable de todo. Desde los actores, que tuvieron que pasar dos rondas previas de casting, hasta el script pasando por el foquista. Si algo sale mal todas las culpas irán para mí. Sin embargo, cuando alguien dirige tu guión y la caga... la culpa ya no puede ser tuya si partimos de la base de que todos los guiones que se producen son buenos. Si un guión es malo difícilmente encontrará financiación o malamente se realizará.
Por suerte ya se está acabando, ya pasaron los nervios del primer día de rodaje, los mismos que te abordan antes de un examen, de un viaje o de tu primer día de trabajo. Quiero que esto se acabe, y es que hasta estoy cogiendo ciertas manías que no me gustan demasiado, por ejemplo el no afeitarme durante todo el rodaje. Las barbas ya empiezan a ser considerables. Lo cierto es que cuando me quise dar cuenta ya se había hecho patente, así que decidí no afeitarme hasta finalizarlo todo.
Lo previsto es que esta semana se concluya el rodaje. No sé si me dejarán hacer la edición del corto, me gustaría porque estoy viendo que al final alguien va a meter planos innecesarios en el montaje final y no va a quedar nada bien.
El corto trata sobre una relación de amor/odio entre algo más que dos vecinos. Y me la he jugado pero bien jugada al incluir planos de pantalla partida que ya veremos cómo nos quedan. Que conste que no pretendo hacerle la competencia a Jaime Rosales, el gran triunfador de los pasados Premios Goya con su llamada "polivisión".
Ahora os dejo con uno de los muchos cortometrajes que me he tragado durante el rodaje del nuestro. Se llama 'Allanamiento de Morada', dirigido por Mateo Gil e interpretado por Eduardo Noriega, Pepón Nieto y Petra Martínez.