martes, 5 de julio de 2011

Baumbach y los Coen

Hace apenas unas semanas, tres de mis mayores ídolos del cine actual (y de los 80 y de los 90) se reunieron en un coloquio para hablar un rato de cine. En concreto sobre los comienzos y las secuencias de apertura de algunas de sus películas, incluyendo No es país para viejos, Sangre Fácil, El gran Lebowski, Burn After Reading, A Serious Man, Greenberg, Margot y la boda y Una historia de Brooklyn. ¿Adivináis quiénes son? Exacto, Noah Baumbach y los hermanos Coen, que han estrechado amistades durante los últimos años. Si estos tíos se reunieran para hacer una película juntos, aparte de hacerme alcanzar el nirvana, probablemente conseguirían un resultado antológico.



De momento, Ethan Coen ya le echa el cable a Baumbach diciendo que su próxima película, por estilo, podría dirigirla él perfectamente. Evidentemente esto se antoja imposible, ya que Baumbach anda metido de lleno en la producción de 'While We're Young', filme en el que volverá a contar con la inestimable ayuda de su reciente amiguete Ben Stiller. Sin embargo, es una opción que no me atrevería a descartar en un futuro. Noah, experto guionista, ya ha demostrado que no tiene ningún problema a la hora de escribir para otros. Ahí están Wes Anderson, Eric Darnell o Brett Ratner para dar fé de ello. Además, tanto los Coen como él creo que tienen una forma parecida de ver el cine, y de retratar el humor con tanto dramatismo, más común y duro tal vez en el cine de Baumbach, pero más constante en el de los Coen por trayectoria.

A continuación os dejo con el vídeo de la charla. Por si a alguien le interesa empaparse al menos un ratito de estos grandes personajes, y por si a vosotros también os resultó prácticamente idéntico el comienzo de 'Blood Simple' y 'No Country For Old Men'.

jueves, 30 de junio de 2011

Aventuras hispanas

El pasado martes finalizó la segunda temporada de Hispania, y sinceramente, a mí me ha gustado bastante más que la primera, ya lo sabéis. Tampoco me puedo morder la lengua para ensalzar el gran trabajo realizado por todo el equipo, y por el director del grueso de esta segunda etapa, Félix Viscarret, que para mí lo bordó en ese último y emocionante capítulo. La verdad es que Hispania me ha permitido entre otras muchas cosas estar a las órdenes de dos de mis directores favoritos de cine español desde la primera temporada, hablo del propio Félix y también de Jorge Sánchez-Cabezudo. ¿Por qué me gustan tanto? Bueno, si veis Bajo las estrellas o La noche de los girasoles por ejemplo, quizá obtengáis respuestas.


Arco en mano entre Fabio y Darío.

Sin embargo hoy vengo a hablaros de una escena en la que lo pasé realmente mal, posiblemente lo más difícil que he hecho hasta la fecha en la serie. Tras el piño casi roto, los diversos moratones en el cuerpo, ampollas en las manos, heridas y rozaduras en brazos y piernas, ahora llega la subida de tensión. Mi última escena de la temporada, grabada hace apenas unas semanas:

Ambiente casi vacacional ya por el set. Enríquez, Bassave, Iván Sánchez, Ángela Cremonte, Nathalie Poza e Irene Arcos se encuentran aún por allí junto al equipo, y de figuración... yo solo con la coordinadora, descansando tranquilamente en mi silla y preparándome (una vez más) para subir a un árbol bien alto, pero alto de verdad. Ya me había subido antes a alguno, pero nunca a ninguno de este tamaño.
Tras un largo descanso, al fin llega mi momento, alguien dice mi nombre, me levanto, suspiro y me dispongo a seguir las órdenes. Al llegar al pie del árbol me doy cuenta de que la cosa está bastante peliaguda. Me ponen una escalera (tambaleante) para poder subir. No soy una persona con vértigo, pero al mirar abajo me sentí casi como James Stewart en aquella gran película de Hitchcock.


Avistando el campamento romano. Es una pena que no se aprecie en su totalidad la altura a la que me encontraba. ¿No había nadie de making of por allí?

Me preguntan si puedo subir un poco más arriba. Con mi habilidad trepadora y la ayuda de la escalera y el equipo consigo hacerlo a regañadientes. Si llevarais las botas que llevamos, con la suela completamente lisa y sin agarre, y el vestuario que tengo, con esas dichosas capas mortales, os daríais cuenta de que la hazaña no es nada fácil y aterroriza, pero lo consigo, consigo llegar hasta esa rama en la que finalmente me "asiento" como puedo. Allí empiezo a recibir órdenes del director y su ayudante al mismo tiempo que vestuario y maquillaje me dan indicaciones desde abajo, puesto que no pueden subir hasta mí para arreglarme con retoques de última hora y hacer su trabajo como es debido. Se hace difícil escuchar a tanta gente a la vez mientras estás en un lugar tan inestable, pero por si acaso, hay dos chicos justo debajo que en caso de caída estaban dispuestos a recogerme. Aquello fue clave para mi confianza.

En un momento dado casi puedo sentir cómo cruje la rama por dentro. Miro hacia abajo y vuelvo a suspirar. Está realmente alto y la caída puede ser fatídica. Entonces no sé por qué empiezo a recordar a Keith Richards, y también que unas semanas antes, en el poblado hispano, un árbol similar bajo el que minutos antes había estado sentado cedió como si nada, de raíz. Por suerte no pasó nada aquel día, una simple anécdota más entre la muerte y un servidor. Después vuelvo a centrarme en lo mío. Trago saliva. Está alto, pero qué coño, yo soy yo, y no me pienso acobardar, así que intento bromear con mis compañeros, les digo que esto no está bien pagado, eso consigue romper un poco la tensión. Segundos después todo parece estar listo.


Dando el aviso para el intercambio. Muchas risas a pesar de todo.

Primera toma, me concentro, oigo acción y actúo. Hago tres veces seguidas mi acción en una toma sin cortar, pero a la segunda empiezo a ver a medio equipo descojonarse tras las cámaras (no es para menos si veis la secuencia), así que a la tercera se me escapa una pequeña sonrisa casi inapreciable, la típica que te sale cuando intentas contenerte, pero Viscarret se da cuenta desde los monitores y yo además le digo que quiero repetir. Así que hacemos otra toma. La claqueta lista, respiro hondo, no pienso pasar ni un segundo más subido en ese árbol, tiene que salir perfecto. De nuevo hago tres veces seguidas la acción en la misma toma para tener más versiones de la misma. Cortamos, creo que ha salido... pongamos un aceptable, y el director debe opinar lo mismo, porque ordena seguir adelante y no es plan de perder más tiempo con esto. Rápidamente me vuelven a poner la escalera, y con extrema precaución empiezo a descender. Al llegar abajo, a tierra firme, suspiro de nuevo, me doy cuenta de lo mal que lo he pasado ahí arriba, de hecho, mi cuerpo y mis manos están temblando aún. "Hombre pájaro" me parece oír a alguien. Después el equipo me da las gracias y me felicita, para eso estamos, para ayudar en lo que se pueda.

Pero ahora decidme, ¿cuántos de vosotros queréis ser figurantes de una serie de acción?
http://www.antena3.com/series/hispania/

viernes, 17 de junio de 2011

How I met your father

'How I met your father' (Cómo conocí a vuestro padre). Cortometraje realizado en el 2008 por Álex Montoya e interpretado por Iñaki Ardanaz e Irene Anula. Entre sus premios, una meritoria mención de honor en el Festival de Sundance 2010. Disfrutadlo.

viernes, 3 de junio de 2011

Diario de un figurante

Viernes noche y me temo que una de las pocas libres para publicar aquí que voy a tener hasta finales de mes. Estamos ya en las últimas semanas de rodaje de la segunda temporada de la serie, y de por medio, alguna que otra fiesta a la que no faltaré. Lo dicho, por una cosa o por otra, poco tiempo. Como muchos sabéis, las jornadas laborales de un rodaje de cine o televisión son largas, muy largas, y la verdad es que lo único que te apetece al llegar a casa es ducharte, cenar algo ligero e irte a la cama.

¿Qué más os puedo decir? Que me gusta mucho el rumbo que está tomando la serie esta temporada, aunque los datos de audiencia sean algo más bajos, pero en fin, las fechas de emisión son otras, y además, seguimos siendo líderes, los más vistos, y eso es lo importante. Me gusta también que la complejidad de las tramas, tan coral, llegue incluso a las manos de la figuración entre la que me incluyo. Sin olvidar que principalmente estamos para dar vida al conjunto. Y me gusta por supuesto toda la gente que trabaja incansablemente a nuestro lado. Desde antes de las 7 de la mañana hasta más de las 8 de la tarde. Currantes en toda regla, y artistas.


Escoltando a Darío (Alfonso Bassave) en el poblado

Y por supuesto, sigo aprendiendo. Ahora incluso sé defenderme con una espada gracias a los entrenamientos (nunca se sabe cuando puede venir bien), y aunque sé que soy negado para la interpretación, también aprendo detalles de todos estos grandes actores que completan el reparto de 'Hispania'. El caso es que aún me cuesta llevar todo el día la cara de mala hostia que a menudo me exigen, sobre todo cuando la mayor parte del día no dejas de reír con las indecencias que puedes llegar a escuchar por allí. A los actores no les cuesta mucho cambiar de expresión repentinamente. Pueden estar llorando de verdad durante la secuencia, pero en el momento de decir "corten" parece que traspasan de nuevo la puerta de la realidad y vuelven al mundo, tan felices, a los comentarios normales y a las risas. Otros prefieren preservar ese momento y exprimirlo, pero se ve a la legua que han nacido para interpretar. La expresión que tú quieras en un abrir y cerrar de ojos. de verdad que ver en vivo a gente tan buena es francamente sorprendente.

Yo soy y seré incapaz de conseguir algo así, por mucho que ayude la estupenda caracterización que me acompaña. Mi oficio es otro y nunca me ha gustado ser el centro de atención, pero hago lo que puedo, y al menos, aparte de la espada y otras cosas, también he aprendido a controlar mejor mis sentimientos, aunque entre toma y toma me tenga que dar la vuelta, agachar la cabeza, no escuchar, resoplar, masajearme la mandíbula con la yema de los dedos, taparme la cara y acordarme de algunas injusticias para ponerme serio antes de la acción si hay un plano cercano. Todo para que luego llegue tu compañero y pellizque al protagonista en el brazo en lugar de empujarlo. ¿Qué haces entonces cuando cortan? ¿te ríes o te pones serio?


Dándolo todo, como siempre, y pensando en mi pobre tortuga muerta

martes, 17 de mayo de 2011

Terrence Malick, poética en la pantalla

por Carlos Boyero (El País)

La película El árbol de la vida hacía su bautizo público en el Festival de Cannes a las ocho y media de la mañana. Las puertas se abren media hora antes en una sala con capacidad para infinitos espectadores. Como la cinefilia es maniática hay algunos que intentan colocarse los primeros en la cola ante el terror de que otros puedan sentarse en su butaca favorita. Llevan practicando ese ritual desde hace décadas. Esas butacas no tienen por qué estar centradas en una fila agradable para la vista y el oído. Pueden situarse en los extremos, en lugares inhóspitos para cualquier espectador sensato. Pero como todas las manías, su cumplimiento es sagrado. A las 8,12 los porteros y la infranqueable seguridad privada del festival han cerrado las puertas alegando que el cine estaba lleno y remitiendo a un millar de personas a las que no dejan entrar a una proyección suplementaria en otra sala que comenzaría 30 minutos más tarde.



Y te preguntas qué regalan en ese cine para que se haya creado tal expectación, qué tipo de director es capaz de aglutinar tanta fascinación. Se llama Terrence Malick. Era profesor de Literatura antes de decidir que su visión del universo encontraría adecuada expresión a través de una cámara. También que el cine podía estar al servicio de la poesía. Solo ha rodado cinco películas en 40 años. Se toma el laborioso montaje de sus criaturas con tanto perfeccionismo que nunca se sabe la fecha en la que podrán ser estrenadas. Se suponía que El árbol de la vida iba a estar disponible para su exhibición en Cannes en la anterior edición, pero ha tardado un año más en pulirla. Cosas de Malick. A cambio este director tan insólito ha conseguido con Malas tierras, Días del cielo, La delgada línea roja y El nuevo mundo que un montón de paladares selectivos se enamoraran perdurablemente de su inimitable estilo, de imágenes, ambientes, voces y personajes que quedan incrustrados en la memoria del receptor. Igualmente ha logrado que las estrellas de Hollywood y los mejores técnicos consideren un privilegio trabajar con él. Malick tiene muy claro que lo que hace aspira a ser arte. Resulta imposible negar su certidumbre en ello, independientemente del grado de conexión de cada uno con ese arte.



En El árbol de la vida ya ha renunciado a su muy liviano interés por la narrativa en posesión de un orden, por una sucesión de cosas con principio, desarrollo y final. Si existe algo enemistado con el análisis, un género que capta exclusivamente sensaciones y que ofrece múltiples interpretaciones al gusto de cada lector, es la poesía. Y Terrence Malick la crea en cada plano y en cada sonido, en la atmósfera, en lo que muestra y en lo que sugiere, en el detallismo y en la evocación, en lo palpable y en lo etéreo.

Admitiendo su innegociable vocación de juglar, hay tanta densidad en El árbol de la vida que a veces me pierdo y en otras ocasiones me conmueve. La media hora inicial la veo en estado de hipnosis aunque me resulte difícil saber de qué está hablando. Creo que del nacimiento del mundo. Esa catarata de imágenes retratando la naturaleza, olas, cascadas, volcanes en erupción, meteoritos que se dirigen a planetas y dinosaurios que acampan plácidamente en los ríos, tienen el aroma de los grandes documentales sobre las maravillas de la tierra, pero estoy deseando que aparezcan seres humanos, que me entere de cuál es la relación de lo que veo con la futura historia. Y cuando llega esa historia está retratada de forma deslumbrante.



La protagonizan un matrimonio y sus tres críos. El padre es tan honrado como autoritario, la madre es pura vida y generosidad. Pero lo más hermoso es cómo está captado el mundo de la infancia, todas esas cosas que marcarán la personalidad adulta. Malick se inventa un lenguaje de artista superior para hablar de la iniciación, del descubrimiento permanente. Su prodigiosa cámara recrea juegos, estados de ánimo, miedos, visiones, enigmas, amores, paisajes, libertad, asombro, dudas, olores, revelaciones que te acompañarán toda tu vida y la lacerante nostalgia de haber vivido alguna vez en un paraíso que se ha perdido. Las relaciones de estos niños entre ellos, con su padres, con las personas y las cosas, con la naturaleza, con los milagros cotidianos, poseen la cadencia, la complejidad, el poder de evocación y la magia de los mejores poemas.

Entre estos críos también aparece la odiosa muerte. Toda la parte final se recrea en el metafísico anhelo de uno de los hermanos, que ya ronda la cincuentena, por recobrar en medio de paisajes que remiten a los sueños al hermano muerto, a ese padre con el que hubo tanto amor como desencuentros y violencia, a esa familia sepultada. Y al igual que en el arranque vuelvo a perderme entre tanta transmutación de las almas, en medio de una espiritualidad que me acaba abrumando. Las cosas que me gustan en esta película son muchas e inolvidables, pero las que no comprendo, a pesar de su intensidad, me distancian y me cansan. Entiendes las razones de que el aquí admirable Brad Pitt, o Sean Penn en un papel breve, o el exquisito director de fotografía Emmanuel Lubezki, o el músico Alexandre Desplat sepan que es un honor ayudar a la transmisión del mundo de Terrence Malick. Es un autor que no se parece a ningún otro. En sus virtudes y en sus defectos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Day Off

Qué poco tiempo tengo para actualizar el blog últimamente, aunque hago todo lo que puedo. Se me van los días y las horas en un santiamén, y dentro de poco pasaremos a junio, y yo sin darme cuenta. En fin, simplemente aprovecho el día libre para deciros que ayer se estrenó la nueva temporada de 'Hispania' en Antena 3, y que aunque con datos algo más bajos, la serie sigue liderando la parrilla televisiva en el prime time, y eso es algo que está muy bien. Es algo fantástico. Además, estoy seguro de que conseguiremos alcanzar la barrera de los 4 millones de espectadores este año y el 20% de cuota de pantalla con el paso de los capítulos.

Sinceramente creo que el trabajo ha mejorado, ya lo dije anteriormente, los guiones van a mejor con tramas más divididas e interesantes (mis felicitaciones a los que los escriben), el cuidado y la factura técnico-artística también, y por supuesto, la caracterización de los actores en todos los aspectos: vestuario, maquillaje, peluquería, atrezzo... desde los protagonistas hasta el último de los figurantes. Jamás tendré suficientes elogios para la gente que curra aquí, y al final lo más bonito de todo es precisamente eso, conocer a nuevos compañeros, a tanto artista, y llevarte nuevas amistades y el cariño de muchos/as. Para mí es sin duda lo mejor de la serie, el trato interno, las bromas, las risas, el sufrimiento, el vivir el día a día vaya. Supongo que ésa es la principal razón por la que voy a grabar, para mí no existe otra, me gusta estar allí, y supongo que hay días que hasta lo haría sin cobrar, pero eso no lo voy a decir muy alto por si acaso...

No me quiero extender mucho más. Ahora mismo hasta me cuesta teclear, tengo las manos destrozadas y llenas de ampollas por los entrenamientos con espadas, de los roces con los escudos, y de golpes en general. Estos días están siendo especialmente duros, ayer mismo creí que me había roto un diente durante una pelea, poco faltó. Y Hovik acabó en la enfermería con una buena hostia en su rodilla. Espero sobrevivir hasta el próximo post y que no me dé una lipotimia por el camino. Mientras, por aquí os dejo una captura del próximo capítulo que he escogido al azar. El caso es que me suena bastante el moreno que sale en segundo plano acompañando a Bassave. Parece buen actor.



http://www.antena3.com/series/hispania/

miércoles, 4 de mayo de 2011

'Moonrise Kingdom' se pone en marcha

Hace pocos días decía que tenía ganas de ver algo nuevo por parte de Wes Anderson, pues bien, parece ser que ayer mismo comenzó a rodar el que será su séptimo largometraje, que tiene por título 'Moonrise Kingdom'. La historia se desarrolla durante los años 60, y trata sobre un niño y una niña que enamorados, deciden escaparse juntos de la ciudad donde viven. La trama me recuerda ligeramente a una película irlandesa muy independiente del año pasado llamada 'Kisses', pero estoy seguro de que esto será otra cosa muy diferente.



En el reparto tenemos a Bruce Willis, Edward Norton, Frances McDormand (fantástica noticia), Tilda Swinton, y cómo no, a Jason Schwartzman y a Bill Murray, que no podían faltar a la tradición de aparecer en una peli de Anderson, al igual que Owen Wilson, aunque de este último parece que aún no se ha confirmado su presencia. De todas formas no me imagino algo de su gran amigo Wes Anderson sin él involucrado de alguna manera. Los chicos serán interpretados por los hasta ahora desconocidos Jared Gilman y Kara Hayward.



Qué ganas de ver ya el resultado final, y eso que esto no ha hecho más que comenzar. Para amenizarlo un poco, aquí os dejo con este nuevo montaje sobre las películas de Wes Anderson, para mí, un genio en toda regla. El zoom y la cámara lenta le pertenecen.