sábado, 10 de octubre de 2009

Éste es nuestro Woody

En los últimos años Woody Allen nos había ofrecido algunos productos que aunque bien es cierto que poseían una calidad aceptable, no estaban a la altura de lo que nos había dado décadas atrás. También es cierto que como siempre, ha habido excepciones. Esas excepciones se llamaban 'Todo lo demás', una película que considero infravaloradísima, algunos momentos de 'Un final made in Hollywood', y... bueno, y 'Match Point' diremos, aunque se trate casi de un remake de 'Delitos y Faltas'. El resto (Scoop, Melinda y Melinda, El sueño de Casandra, Vicky Cristina Barcelona...), aun siendo buenas películas con grandísimos momentos de cine, no tenían esa brillantez única que Allen ha recuperado y con nota en Whatever Works (Si la cosa funciona).



En esta ocasión Woody ha contado con un genio de la comedia, Larry David, este señor que veis en la foto de arriba, creador de la maravillosa serie de televisión 'Seindfeld'. Aparte de su enorme actuación y del guión y la dirección de Woody, me gustaría destacar el trabajo de Harris Savides, el director de fotografía, un trabajo del que muy superficialmente se suele hablar a pesar de su importancia. Savides hoy por hoy es probablemente uno de los mejores profesionales en su campo con permiso de Roger Deakins. Harris utiliza siempre una paleta de colores austeros con los que consigue un estilo naturalista capaz de embriagar a los ojos. En 'Si la cosa funciona' pone esas formas en práctica con Nueva York como escenario. Woody Allen siempre ha sabido cómo retratar a la perfección su ciudad, y siempre se ha rodeado de lo mejor de la cinematografía. Gordon Willis y Javier Aguirresarobe son buenos ejemplos de ello.



En Whatever Works, Larry David interpreta a Boris Yellnikoff, álter ego del propio Allen. Boris es un genio en mecánica cuántica con un constante pesimismo hacia la vida. Es una persona neurótica, poco sociable y antipática. Enseña a jugar al ajedrez a "críos estúpidos", tiene constantes ataques de pánico y ha sobrevivido a un intento de suicidio. Su vida da un giro cuando encuentra en el portal de su casa a Melody, que es todo lo opuesto a él, una chica inculta, boba e inocente interpretada por esa joven tan guapa y adorable llamada Evan Rachel Wood. Incomprensiblemente, Melody pronto se empieza a sentir atraída por Boris, pero cuando su madre, la siempre notable Patricia Clarkson hace acto de presencia, no puede creer que su hija esté con este hombre, así que con unos métodos poco honrados, le buscará un nuevo novio. La trama finalmente se acaba convirtiendo en toda una serie de desbarajustes increíbles que nos deja una moraleja bastante instructiva. Toda una lección sobre la vida, además de un buen consejo de parte de Woody que a veces no tenemos en cuenta: "Si la cosa funciona, no hace falta ser un genio para triunfar o ser feliz".

4 comentarios:

Rosalía dijo...

Fui anoche al cine a verla ... es genial!!!

Víctor M. dijo...

Sí que lo es. Probablemente es lo que mejor que ha hecho Allen desde 'Desmontando a Harry'.

Maribel dijo...

Por lo que cuentas Víctor la película tiene que estar bien. A ver si la veo pronto.

Perdona por haber publicado y contestado tu comentario en mi blog tan tarde. He tenido problemas de virus con el ordenador las últimas semanas.

Un saludo

Víctor M. dijo...

No tiene importancia, Maribel. De todas formas, como dijo alguien mucho más sabio que yo, más vale tarde que nunca, ¿no?

Saludos.